Preguntas honestas
¿Esto es coaching, terapia o mentoría?
Es mentoría. Vengo del alto rendimiento: primero en pista, ahora también fuera. Lo que hago contigo es enseñarte a ver cómo interpretas lo que vives, porque eso condiciona todo lo que te pasa después. No te curo nada, no te animo, no te doy frases motivacionales. Te doy claridad y herramientas para que las uses tú.
¿Hace falta ser deportista para esto?
No. Hace falta exigirte alto en algo. La cabeza humana funciona igual en una pista que en una sala de juntas o que en una vida que se complica. El escenario cambia. La cabeza no.
¿Y si lo que necesito es trabajar mi empresa?
Entonces no soy para ti, busca un consultor o un coach ejecutivo. Yo no me meto en tu negocio. Me meto en ti. Cuando tú funcionas distinto, tu trabajo se ordena solo. Pero al revés no funciona.
¿Cuánto cuesta?
Depende del caso. Lo conversamos en la primera llamada, que no tiene coste. Si tu primera pregunta es esa, probablemente no soy yo lo que necesitas.
¿Cuánto tiempo me va a quitar entre sesiones?
Lo justo. Tareas cortas, lecturas concretas, devoluciones por escrito. No te voy a pedir que reorganices tu agenda. Te voy a pedir que pongas atención en cosas que ya te están pasando.
¿En cuánto tiempo voy a notar algo?
Si la mentoría funciona, lo notas entre la segunda y la cuarta sesión. No porque pase un evento mágico. Porque empiezas a leer situaciones que antes interpretabas de otra manera. El cambio real, el que cambia cómo vives, lleva más tiempo. Y nadie te puede garantizar cuánto. Lo que sí te garantizo es que si no avanza, lo hablamos. Y si en algún momento decides que no es para ti, lo dejamos.
¿Y si pago y no avanza?
Yo trabajo con quien quiere mover algo de verdad. Si después de las primeras sesiones tú o yo vemos que no encajamos, lo decimos. Y dejamos. No hay devolución por arrepentimiento porque mi tiempo se va al día siguiente de cobrarlo. Pero tampoco te voy a sostener en una mentoría que no te sirve, ni a ti ni a mí.
¿Esto es confidencial?
Sí. Lo que hablamos no sale de ahí. Ni con tu nombre, ni con tu caso, ni en agregado. Eso vale tanto si estás en una mesa directiva como si no. Es la única manera de que tú me puedas contar lo que en otro sitio no contarías.
¿Y si llevo años intentando esto y nada me ha funcionado?
Entonces probablemente no era esto. Si lo que has probado fueron libros, cursos, retiros, frases motivacionales o «cambia tu mentalidad», nada de eso te iba a llevar al sitio. Estaban tratando el síntoma. Aquí miramos un nivel por debajo.
Si tienes más preguntas, las hablamos en la llamada.